La poesía para el que la trabaja.
Yo no tengo más que
versos sueltos, y a veces apetito,
y ese placer culpable y solitario
de releerme en las noches de insomnio
y soñar con lo que no fui y no seré.
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martes, 23 de diciembre de 2014
miércoles, 9 de julio de 2014
Hallelluyah #1
Como un niño secreto voy por ti hacia el abismo,
voy por ti hacia el momento en que nace la aurora,
me elevo desde el fondo de un pozo de vacío,
nada me espanta ya, nada me espanta.
voy por ti hacia el momento en que nace la aurora,
me elevo desde el fondo de un pozo de vacío,
nada me espanta ya, nada me espanta.
lunes, 30 de junio de 2014
Eclipses
En el portal, tus pasos.
En la escalera, veintidós peldaños
y sobre ellos tus pasos y tus llaves.
Al otro lado de la puerta, yo.
Eclipses cotidianos.
En la escalera, veintidós peldaños
y sobre ellos tus pasos y tus llaves.
Al otro lado de la puerta, yo.
Eclipses cotidianos.
martes, 24 de junio de 2014
Paisaje en la ventana
Matar a un hombre. Romper una promesa.
Anunciar un futuro venturoso
en un tiempo de ruina e ignominia.
Ser ignorante de la ley. Marcharse
de las bodas aprovechando un brindis.
No atender las señales de ahí afuera
-los pájaros, las nubes, el olor de las cosas-
como el que no corre por el andén
pues sabe que otro tren vendrá más tarde.
Hacer las cosas como si no fueran
un fin en sí, un empeño inaplazable.
Reventar en silencio. Tragar bilis.
Ser autocomplaciente. Ser a medias.
Anunciar un futuro venturoso
en un tiempo de ruina e ignominia.
Ser ignorante de la ley. Marcharse
de las bodas aprovechando un brindis.
No atender las señales de ahí afuera
-los pájaros, las nubes, el olor de las cosas-
como el que no corre por el andén
pues sabe que otro tren vendrá más tarde.
Hacer las cosas como si no fueran
un fin en sí, un empeño inaplazable.
Reventar en silencio. Tragar bilis.
Ser autocomplaciente. Ser a medias.
lunes, 16 de junio de 2014
Libro de Violeta (fragmentos)
Te posas suavemente en mi corazón fértil
con cualidad de pluma
y mi cuerpo te vive como a un virus que sana.
La alegría me aturde y me es extraña.
***
Cuando te cojo en brazos
el peso del planeta desaparece, y cobra
un sentido distinto la palabra pesar,
una connotación positiva y eterna.
***
Me convierto en pavesa en medio del océano.
A tu lado
me vuelves tan pequeño como la muela al grano.
***
Se iluminan las calles si pasamos. No en vano
eres tú la luz misma, y yo te celo
como guardian del fuego en tribu primitiva,
como boca a la lengua o bosque al árbol.
***
En tu risa cabrían un millón de palabras;
nacen los diccionarios en tus labios abiertos.
***
Toda la casa es tuya pues todo el mundo es tuyo
desde que tú lo habitas.
Existen los kilómetros por que tú los recorras.
con cualidad de pluma
y mi cuerpo te vive como a un virus que sana.
La alegría me aturde y me es extraña.
***
Cuando te cojo en brazos
el peso del planeta desaparece, y cobra
un sentido distinto la palabra pesar,
una connotación positiva y eterna.
***
Me convierto en pavesa en medio del océano.
A tu lado
me vuelves tan pequeño como la muela al grano.
***
Se iluminan las calles si pasamos. No en vano
eres tú la luz misma, y yo te celo
como guardian del fuego en tribu primitiva,
como boca a la lengua o bosque al árbol.
***
En tu risa cabrían un millón de palabras;
nacen los diccionarios en tus labios abiertos.
***
Toda la casa es tuya pues todo el mundo es tuyo
desde que tú lo habitas.
Existen los kilómetros por que tú los recorras.
miércoles, 4 de junio de 2014
El Ejército Maza
Ya sólo soy un hombre con camisa por dentro,
hijas, treinta y seis años, mujer, coche, hipoteca.
Cautivo y desarmado el Ejército Maza,
recoged los despojos del poeta adolescente.
hijas, treinta y seis años, mujer, coche, hipoteca.
Cautivo y desarmado el Ejército Maza,
recoged los despojos del poeta adolescente.
lunes, 19 de mayo de 2014
Leoncio
Ahora
que no tengo recuerdos de mi abuelo materno,
que he perdido su voz,
que he olvidado sus manos,
viene a mí, inexplicable,
su olor a hombre de campo y a colonia barata.
La noche tiene
milagros cotidianos en forma de memoria.
que no tengo recuerdos de mi abuelo materno,
que he perdido su voz,
que he olvidado sus manos,
viene a mí, inexplicable,
su olor a hombre de campo y a colonia barata.
La noche tiene
milagros cotidianos en forma de memoria.
sábado, 10 de mayo de 2014
Objetivo
Ver
las cosas que anhelo, los deseos,
lo que pienso luchar por conseguir,
con la fuerza del pino en la ladera,
en carne viva con los dientes rotos
estrujando el dolor como una masa.
Tener clarividencia
para entender así lo que es la médula
y decantar perezas y suspiros.
Ver
con la equidistancia de los muertos.
Ver
con la claridad de los cobardes.
las cosas que anhelo, los deseos,
lo que pienso luchar por conseguir,
con la fuerza del pino en la ladera,
en carne viva con los dientes rotos
estrujando el dolor como una masa.
Tener clarividencia
para entender así lo que es la médula
y decantar perezas y suspiros.
Ver
con la equidistancia de los muertos.
Ver
con la claridad de los cobardes.
miércoles, 7 de mayo de 2014
Contractura
A veces siento esa herida profunda
que nace de un botón junto a la nuca,
justo detrás de mi oreja derecha.
Se reproduce en círculos concéntricos,
cada vez más lejanos,
y se extiende al trapecio y a las sienes,
dejando en uno nudos como puños,
en las otras dolor de frío de enero,
como si una cuchara rebuscara
por detrás de los ojos.
Me señala mi fisioterapeuta
que vigile la tensión que produce
apretar las mandíbulas de noche;
ignora
que es el momento en que llega la calma:
los recuerdos, el sexo, los sueños, las palabras.
que nace de un botón junto a la nuca,
justo detrás de mi oreja derecha.
Se reproduce en círculos concéntricos,
cada vez más lejanos,
y se extiende al trapecio y a las sienes,
dejando en uno nudos como puños,
en las otras dolor de frío de enero,
como si una cuchara rebuscara
por detrás de los ojos.
Me señala mi fisioterapeuta
que vigile la tensión que produce
apretar las mandíbulas de noche;
ignora
que es el momento en que llega la calma:
los recuerdos, el sexo, los sueños, las palabras.
martes, 29 de abril de 2014
Halleluyah #1
Como un niño secreto voy por ti hacia el abismo,
voy por ti hacia el momento en que nace la aurora,
me elevo desde el fondo de un pozo de vacío,
nada me espanta ya, nada me espanta.
voy por ti hacia el momento en que nace la aurora,
me elevo desde el fondo de un pozo de vacío,
nada me espanta ya, nada me espanta.
jueves, 24 de abril de 2014
15 + 1
Con las manos, pensar al enemigo,
calcular su tamaño extraordinario
como un pintor o un arquitecto miden
con su pulgar la altura de una ruina.
Intentar calcular mientras lo palpo
el sentido de este tumor que crece
en el centro preciso de la calma
que había construido.
Abrazar cada noche
el hueco que genera, su vacío.
Intentar aprender
a vivir demediado, y a olvidar.
calcular su tamaño extraordinario
como un pintor o un arquitecto miden
con su pulgar la altura de una ruina.
Intentar calcular mientras lo palpo
el sentido de este tumor que crece
en el centro preciso de la calma
que había construido.
Abrazar cada noche
el hueco que genera, su vacío.
Intentar aprender
a vivir demediado, y a olvidar.
lunes, 21 de abril de 2014
Espejo del héroe
Qué cansancio ser dos inútilmente
A.G.
En la melancolía
me reconozco, impuro y desasosegante
como animal que hiere,
como insulto y ofensa y sed que hiere,
pero yago en tu lecho
y huelo a violetas y doy toda mi mano por tu gozo
y en las mañanas tibias
me reconozco en besos y en olores amables.
Curo a mis hijas, lamo tus heridas,
escribo versos sucios en las noches de insomnio,
cocino para ti, bebo tus lágrimas,
me puede la pereza de ser feliz, a veces.
martes, 15 de abril de 2014
Temblor
En el ocaso,
con esa luz antigua, desgastada,
en el momento justo en que las hojas
del olivo perdían su color,
no eran ya gláucas, pero aún no eran negras,
eran médula gris, tiempo sin tiempo,
y mis ojos buscaban aferrarse
a las palabras últimas de un texto
que llegaba a un final emborronado,
alcé la vista y vi cómo temblabas.
Lo vi. Temblabas
en la luz enfermiza del ocaso.
Temblabas. Yo lo vi
con los ojos que no veían claro
el color de las hojas del olivo
ni las palabras últimas de un texto
que dejó de inmediato de importarme.
Temblabas. Yo lo vi.
con esa luz antigua, desgastada,
en el momento justo en que las hojas
del olivo perdían su color,
no eran ya gláucas, pero aún no eran negras,
eran médula gris, tiempo sin tiempo,
y mis ojos buscaban aferrarse
a las palabras últimas de un texto
que llegaba a un final emborronado,
alcé la vista y vi cómo temblabas.
Lo vi. Temblabas
en la luz enfermiza del ocaso.
Temblabas. Yo lo vi
con los ojos que no veían claro
el color de las hojas del olivo
ni las palabras últimas de un texto
que dejó de inmediato de importarme.
Temblabas. Yo lo vi.
jueves, 10 de abril de 2014
Pequeña muerte
Perfil de dios tu boca que me acecha,
y esos ojos cerrados en que sé que germina
el invierno, y tu voz
que deseo escuchar, pero no pido,
coleccionista como soy de polvo,
de líquenes, de brumas, de silencios, de paz.
y esos ojos cerrados en que sé que germina
el invierno, y tu voz
que deseo escuchar, pero no pido,
coleccionista como soy de polvo,
de líquenes, de brumas, de silencios, de paz.
miércoles, 9 de abril de 2014
Incógnito # 2
Descansar en la sombra de tu sombra
como un árbol dormido
carente de raíces y de ramas,
esencia del vacío,
ausencia en mí de ti,
jinete de la luz de mis entrañas.
como un árbol dormido
carente de raíces y de ramas,
esencia del vacío,
ausencia en mí de ti,
jinete de la luz de mis entrañas.
domingo, 6 de abril de 2014
Poética del esfuerzo
Clama el silencio
cuando busco palabras para un verso
y no entiendo cuán necia es la labor
del labriego que planta en tierra yerma,
del pintor ciego o del payaso triste.
cuando busco palabras para un verso
y no entiendo cuán necia es la labor
del labriego que planta en tierra yerma,
del pintor ciego o del payaso triste.
viernes, 4 de abril de 2014
El muerto que no fui a los 27
Me cautiva el espectro alguna noche.
Aquellos días
con olor a fracaso y color rojo,
con olor a fracaso y gasolina.
Me inundaba el dolor. Yo lo gozaba
como metido en un cuenco profundo
de miel, como azotado
por una masa enorme y puntiaguda.
Pero era placentero ese sufrir
tan cargado de gloria, promesas, poesía.
Y luego, aquel silencio
blanco y oscuro a un tiempo
como de tubería, en que sumirse
para escuchar tan solo la cabeza por dentro,
el runrún melancólico, los ecos
de poemas soñados y aún no escritos.
Cuánta audacia contiene la palabra derrota.
Me veo en viejas fotos:
yo con la soledad del ciervo herido,
del ciervo que agoniza y ve cómo se borran
los contornos del mundo alrededor;
yo con pose de estrella,
cargado de adjetivos que callar,
cargado de pereza;
yo en silencio,
con las ojeras como un mapa mudo
y alma de funeral.
Me cautiva el espectro algunas noches
del genio que no fui y ya no seré.
Me salvan del insomnio algunas cosas, claro:
el calor del colchón; las rutinas de un padre.
Aquellos días
con olor a fracaso y color rojo,
con olor a fracaso y gasolina.
Me inundaba el dolor. Yo lo gozaba
como metido en un cuenco profundo
de miel, como azotado
por una masa enorme y puntiaguda.
Pero era placentero ese sufrir
tan cargado de gloria, promesas, poesía.
Y luego, aquel silencio
blanco y oscuro a un tiempo
como de tubería, en que sumirse
para escuchar tan solo la cabeza por dentro,
el runrún melancólico, los ecos
de poemas soñados y aún no escritos.
Cuánta audacia contiene la palabra derrota.
Me veo en viejas fotos:
yo con la soledad del ciervo herido,
del ciervo que agoniza y ve cómo se borran
los contornos del mundo alrededor;
yo con pose de estrella,
cargado de adjetivos que callar,
cargado de pereza;
yo en silencio,
con las ojeras como un mapa mudo
y alma de funeral.
Me cautiva el espectro algunas noches
del genio que no fui y ya no seré.
Me salvan del insomnio algunas cosas, claro:
el calor del colchón; las rutinas de un padre.
miércoles, 2 de abril de 2014
Asunción del fracaso
Tierras desposeídas de sus tumbas, madres encanecidas en el vértigo.
Es lo que queda de mi patria.
A.G.
Mirar al otro lado del abismo
y no ver nada
más que sol a manos llenas
en esta tierra
dura y sin aristas
en que vine a
caer.
Despojar al silencio de belleza
y dejarlo en
terrible certidumbre
como el mirar oblicuo de los
muertos,
como el susurro de las alimañas.
Arrostrar la verdad como el cuchillo
emprende su
labor, como las manos
del nadador
seccionan limpia el agua.
Saber
los detalles
exactos de mi hazaña.
Reconocer
que nunca mataré
a Liberty Valance.
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