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jueves, 5 de junio de 2014

Escarcha

Y vi que en sus ojos naufragaban planetas
C.A.
Casi todos hemos dicho mentiras.
Casi todos tenemos cadáveres ocultos.
El problema es problema
cuando son los Señores de la Guerra
los que callan, tergiversan, engañan.

La verdad es un muerto en un estanque.

He visto, en esos ojos turbios donde naufragan
planetas, lo que todos hemos visto:
el rencor, la codicia, la ignominia.

Pero sé que docenas de películas
y libros infantiles no están equivocados:
el bien siempre triunfa sobre el mal.

Agarrado a esa escarcha sobrevivo al incendio.


martes, 3 de junio de 2014

Nuncanadanadie

Qué va a ser de ti,
sombra infeliz,
cuando termine todo,
cuando acabe la lucha,
cuando los ojos turbios
                 de los combatientes
estén secos
                 como lagunas tristes
                                               en verano.

martes, 13 de mayo de 2014

Calle del viento

Ya no sopla el viento por esta calle.

Sin embargo
ayer barrió con su azul brisa viva,
como a encina en ladera,
a mi sed por rincones ignorados.

Aún oigo los silbidos en la noche.

Algunas veces
tiemblo cuando resopla en mis oídos,
cala mis huesos como el frío puro,
persigue unos rescoldos escondidos en vano.

No sopla más el viento en esta calle.

Yo me tapo con mantas, por si acaso.

viernes, 25 de abril de 2014

Llamaradas



Como un niño que estrena dolores nuevos, voy
del llanto a los silencios, sorprendido
por un tímido aullido que creía
ya marchito, apagado.
Y al final sólo hay
un pequeño
dolor;
hay,
ay,
algo que no resiste la voz de los recuerdos, llamarada,
como zumbido sordo o como ruido,
una luz encendida en el fondo
de un túnel conocido,
apenas un crujir,
un ademán,
dolor
hay,
ay.

sábado, 12 de abril de 2014

Bambúes



Lo vi en un documental de La Dos;
parece ser –lo dicen los expertos–
que aún a día de hoy queda un misterio:
el de la floración de los bambúes.

Estas plantas leñosas crecen toda su vida
como flautas inciertas o huesos infinitos,
crean tupidos bosques en los que se alimentan
esos seres de cuento que son los osos panda
y millones de humanos sobreviven
de su tala, la venta de sus cañas,
el consumo de hojas y otras manufacturas.

No se sabe muy bien, pero parece
-lo dicen los expertos- que algunas de estas plantas
crecen veinte centímetros diarios;
otras, mientras,
pueden llegar a tener largos ciclos
de crecimiento, no se sabe cómo
de largos, ni por qué.

Pero el mayor misterio que rodea al bambú
es el de su destino.

Un día, sin saber cómo ni cuándo,
florecen los bambúes.

Es el momento álgido de la vida de todos,
el de la floración.

Pero sucede que –nos dicen los expertos–
los bambúes                cuando florecen                     mueren.

Estamos rodeados de metáforas tétricas,
lo dicen los expertos.