sábado, 31 de mayo de 2014

Intersepsto

La distancia más corta entre dos puntos
                                                           es
                                                            la
                                                       caída.

jueves, 29 de mayo de 2014

Poema de la noche oscura

Sangran mis ojos
torrentes que confluyen en un charco de púrpura
quietud, en esas noches
en que todo en ti es lágrima
y la pena es la casa en que demoras
tu venida hacia mí.

Alcánzame la mano.

Vierte en mí tu sollozo inconsolable,
el temblor de tu labio tan deseado.

Te prometo calor, tiempo y silencio
hasta que la mañana llegue en brazos
del olvido hasta ti.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Incógnito #7

Sobre la nieve
los pasos que mancillan tienen algo de leche
que se pudre despacio.
                                    Así el paisaje
en el fondo del ojo que te mira.

martes, 27 de mayo de 2014

Sobre José Hierro / J. H. en la cafetería

Como casi todos, yo empecé a leer poesía en el instituto, en mi caso de la mano de Julio Huélamo (otro J.H.), mi excelente profesor de literatura. Pero no fue hasta algo después que adquirí mi primer poemario, al margen de exigencias del curso. En la Feria del libro de 1998 vino a casa conmigo "Cuaderno de Nueva York", el último poemario que Hierro escribió, el primero de sus libros en caer en mis manos. A partir de ese momento me hice un hierrista convencido, y fue así que le pedí, en una visita a Alcalá que hizo en 2001, ya casi sin voz, acompañado de su bombona, que me firmara, no un libro, sino un poema del Libro de las alucinaciones, "Acelerando".

Para Carlos, Alcalá 2001; y esa firma que tanto me recuerda a los dibujos y apuntes de Chillida.

Me acuerdo de él en estos días en que pienso tanto en el paso del tiempo, en que una nueva Feria del Libro se acerca, y pienso en la única oportunidad que tuve de devolverle el gesto: unos años después, trabajando como profesor en la Escuela de la cárcel de Alcalá-Meco, hubo que decidir cómo llamar al centro, pues desde unos meses atrás funcionaba como CEPA (Centro de Educación para Personas Adultas) independiente de la de Alcalá. Tras una breve exposición de motivos convencí a mis compañeros de que el nombre de un Premio Cervantes que había pasado por la cárcel era más que adecuado para esa escuela, que desde entonces se llama CEPA José Hierro.

Termino esta entrada atípica con el poema que, también hacia 2001, escribí para él, que nunca lo leerá.

J. H. EN LA CAFETERÍA
Ese hombre que escribe en un café y asusta
con su frente trabada de surcos y sus ojos
trabados de miradas
acaso no sea más que un ceñudo labrador que traza
palotes sin sentido en una servilleta
de papel, o acaso
sea un tosco albañil rellenando
una quiniela desesperanzado con aspas de molino
o acaso sea el poeta.
Asusta el hombre con sus cejas abarquilladas
y sus orejas de soplillo, aladas
y a los lados de la cabeza rala;
asusta con sus manos rugosas
y sus ojeras grises, antifaz.
Pero el hombre que es hombre habla, y entonces
sabemos que es poeta.
Acomoda sus versos en un pobre cuaderno
con tapas de cartón, y entre dulces gruñidos
y tachones de su boli vulgar
da fin a otra canción
universal de rabia e impaciencia.
Se ajusta una alpargata el hombre, y marcha
camino de su casa, caminando Madrid.
Antes de irse saluda; es un buen hombre
el poeta Pepe Hierro.


viernes, 23 de mayo de 2014

Los pájaros

Se despedazan
los pájaros al cielo cuando el niño, sonriendo,
los acecha en la plaza
con su caminar torpe, con su estruendo.

Alzan el vuelo
y dibujan formas irregulares
dotadas de una armonía confusa,
inexcrutable para nuestros ojos,
una coreografía que sólo ellos entienden.

Van y vienen y van, y siempre vuelven
a posarse en el suelo apenas un instante
antes de remontar
con estrépito al aire en baile extraño.

Yo que lo miro
siento cómo me invade la alegría,
la belleza sencilla de las cosas.

Ellos sienten pavor, sencillamente.

miércoles, 21 de mayo de 2014

lunes, 19 de mayo de 2014

Leoncio

Ahora
que no tengo recuerdos de mi abuelo materno,
                      que he perdido su voz,
                      que he olvidado sus manos,
viene a mí, inexplicable,
su olor a hombre de campo y a colonia barata.

La noche tiene
                      milagros cotidianos en forma de memoria.

jueves, 15 de mayo de 2014

Mi vida en C.S. (Fragmento-Personajes)

C.S.# 25
Jonás no habla con nadie del pasado.
No sabemos si tuvo hijos, mujeres,
negocios, propiedades. Parece como si
se le hubiera tragado la lengua una ballena.

C.S.# 60
Mariano tiene labia y un pasado enigmático.
Cuenta cosas absurdas de la guerra y de dios.
No sabemos si son o no verdad:
cosas veredes, Sancho.

C.S.# 69
Olga quiere teñir su vestido de lila.
Tiene las manos limpias de las violinistas,
pero una cosa negra en el fondo de los ojos,
y eso no hay quien lo tiña.

 C.S.# 78
Marcelino y Dominga fueron un tiempo amantes.
Ahora andan peleados, y hablan mal uno de otro,
y se lanzan palabras a falta de cuchillos.
Tal vez acaben juntos. Son cosas que suceden.

C.S.# 88
Arturo huele a humo. Se pasa las mañanas
recogiendo colillas que fuma con fruición.
Tiene la voz oscura
y el corazón y el índice amarillos.

C.S.# 90
Calixto es medio bobo. Camina tambaleándose
y se come los brotes tiernos de las acacias.
Enseña unas encías enfermas al reírse.
Destila ese cariño sereno de los bobos.

C.S.# 105
Catón no sabe quién era Catón;
lo ignoraban sus padres, y también sus abuelos.
Al margen de eso, sabe casi todo:
las estrellas, las nubes, los pájaros, los árboles.

C.S.# 110
Tobías es un hombre extraño, extraño, extraño.
Cultivó perejil toda la vida.

C.S.# 117
Dionisio tuvo cáncer. Se le quedó la cara
con más hueso que carne y más cuenca que ojo.
Aún así, se reía como un niño tres horas
después de que el colegio cierre por vacaciones.

C.S.# 120
Lucas canta boleros, y los baila
como si fuera un ser creado para ello.
Sin embargo, nació en Torrelodones
y se ganó la vida lañando cacerolas.




martes, 13 de mayo de 2014

Calle del viento

Ya no sopla el viento por esta calle.

Sin embargo
ayer barrió con su azul brisa viva,
como a encina en ladera,
a mi sed por rincones ignorados.

Aún oigo los silbidos en la noche.

Algunas veces
tiemblo cuando resopla en mis oídos,
cala mis huesos como el frío puro,
persigue unos rescoldos escondidos en vano.

No sopla más el viento en esta calle.

Yo me tapo con mantas, por si acaso.

sábado, 10 de mayo de 2014

Objetivo

Ver
las cosas que anhelo, los deseos,
lo que pienso luchar por conseguir,
con la fuerza del pino en la ladera,
en carne viva                     con los dientes rotos
estrujando el dolor como una masa.

Tener clarividencia
para entender así lo que es la médula
y decantar perezas y suspiros.

Ver
con la equidistancia de los muertos.

Ver
con la claridad de los cobardes.


jueves, 8 de mayo de 2014

Haiku eléctrico

Hace un tiempo, LABoral Gijón y El Gaviero convocaron un concurso de "Haikus eléctricos"; el premio que recibimos los finalistas fue la adaptación de los haikus a lenguaje visual por la productora Sr Paraguas.



miércoles, 7 de mayo de 2014

Contractura

A veces siento esa herida profunda
que nace de un botón junto a la nuca,
justo detrás de mi oreja derecha.

Se reproduce en círculos concéntricos,
cada vez más lejanos,
y se extiende al trapecio y a las sienes,
dejando en uno nudos como puños,
en las otras dolor de frío de enero,
como si una cuchara rebuscara
por detrás de los ojos.

Me señala mi fisioterapeuta
que vigile la tensión que produce
apretar las mandíbulas de noche;
ignora
que es el momento en que llega la calma:
los recuerdos, el sexo, los sueños, las palabras.

jueves, 1 de mayo de 2014

Recreo

El corazón
latiendo en las muñecas y en las sienes,
palpitando como una flor a punto
de convertirse en flor.

El dolor en los ojos, en las fosas
nasales, que ya no dan más de sí,
el aire circulando a manos llenas
y el pinchazo de fuego de flato en el costado.

La tensión en los músculos, que anuncia
agujetas futuras, y los gritos
estallando como bombas agudas,
fuegos artificiales sonoros al nacer.

Momentos que recuerdo
con los sentidos, no con la memoria.

Correr como los niños.
Jugar como si no hubiera un mañana.